Ciudad de los Niños: apuntes críticos

Hace un par de semanas salió a la luz pública a través de una sentencia de amparo y después a partir de informes de organizaciones civiles, la realidad de maltrato físico y violencia sexual que presuntamente habrían vivido niñas, niños y adolescentes en el albergue Ciudad de los Niños, que funciona como asociación civil desde hace 40 años en Guanajuato.

1. Ciudad de los niños: una nueva “gran familia”

El gobierno de Guanajuato y los municipios no cuentan con espacios residenciales oficiales para niñas, niños y adolescentes sin cuidados parentales; son las organizaciones civiles las que cumplen esa función, y el Estado canaliza casos. Estas casas constituyen en muchas ocasiones una familia de acogimiento, que según las directrices internacionales tendría que ser temporal, pero que en la realidad no sucede así. Violencia familiar, ausencia de cuidados parentales, pobreza (aunque las observaciones del Comité de Derechos del Niño señalan lo contrario) y más recientemente, los efectos de la delincuencia, son las causas de que niñas y niños lleguen a estos espacios a través de ingresos “voluntarios” o canalizados por el DIF y los ministerios públicos.

La REDIM ha dicho claramente que este caso reproduce en muchos sentidos la dolorosa experiencia del albergue llamado “La Gran Familia” de “Mamá Rosa” en Michoacán; sólo que en Guanajuato.

En esta nueva gran familia las niñas son objetos, eventuales víctimas, beneficiarias “de la bendición de Dios” (embarazarse y tener un hijo para el albergue). Son para la reproducción.

2. El papi Pedro

El sacerdote Pedro Gutiérrez Farías, fundador del albergue, no sólo constituye el liderazgo vitalicio de la asociación, sino que es El Patriarca de la casa; según medios de comunicación registró más de 171 niñas y niños a su nombre teniendo como madre a una religiosa, lo que está prohibido por la iglesia. Pero además el papi Pedro se refería a quienes estaban bajo su cuidado como hijas e hijos.

Para las oficinas de registro civil de Guanajuato el sacerdote tuvo 171 hijos; todo un patriarca, líder social, religioso y político.

En los hechos, esto constituye una violación al derecho a la identidad, y más ampliamente al proyecto de vida; además, es violatorio al artículo 216 del Código Penal.

4. Cosificación de los cuerpos de las niñas y las adolescentes

Le tocará al ministerio público verificar si son ciertas las acusaciones de presunto maltrato físico y psicológico; violencia sexual, incluidos presuntos actos de pederastia; desaparición de adolescentes embarazadas; venta de órganos; explotación sexual comercial; desvío de fondos, e incluso de adopciones ilegales.

Como se ha señalado en los documentos citados al principio, existía violencia sexual por parte de los cuidadores, y las adolescentes embarazadas eran trasladadas a otros lugares y desaparecidas. Cosificación y utilización del cuerpo de las niñas y adolescentes no sólo con fines de explotación, sino como “un rebaño de chivitas”, le ha dicho una víctima a una periodista.

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Referencia …
http://www.animalpolitico.com/blogueros-verdad-justicia-reparacion/2017/08/07/ciudad-los-ninos-apuntes-criticos/

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